Playa de «las Catedrales», arcos naturales de 30 metros que deslumbran

Playa de «las Catedrales», arcos naturales de 30 metros que deslumbran

Es uno de los espacios naturales más espectaculares del norte peninsular español, en Galicia y a unos 100 kilómetros de Lugo (a 170 kms. de Oviedo), cuya visita es imponente y muy sugerente. Atrae y es normal; y es por ello que, pese a que durante mucho tiempo y la época previa a la explosión de las redes sociales y los vuelos low-cost fuera uno de los pequeños secretos mejor guardados de la zona, hoy sea uno de los rincones más visitados. Es realmente un verdadero fenómeno viral: extraño sería no haber visto ya por un lado o por otro imágenes de sus escarpadas y altas paredes de roca fruto del efecto y erosión de los fenómenos ambientales (viento, mar, lluvia, sal…) durante millones de años y que pueden recordar a las catedrales góticas.

De ahí el apelativo, pese a que su nombre real es «Praya de Aguas Santas». Sus arcos, de cerca de 30 metros de altura o el equivalente a edificios de 8 a 10 plantas, impresionan. Pero no es lo único, también cuenta con pasadizos, cuevas… un sinfín de razones que justifican su visita, como también la presencia de aves marinas como gabiotas o cormoranes. Se encuentra a unos 10 minutos en coche de la población de Ribadeo e, imprescindible, consultar los horarios de las mareas para organizar el viaje. De hecho, en los mismos hoteles ya saben de ellos y facilitan la tarea, aunque se pueden mirar seguro por otras aplicaciones. Sea por un lado o por otro, se trata de una información básica y fundamental. En nuestro caso, contamos como mucho con un par de horas antes de la subida del agua y que se produjo muy temprano, al poco de salir el sol. Aún así, valió mucho la pena. De no haberlo hecho, nos habríamos quedado con la miel en los labios, ya que el nivel del mar sube muy rápido y la arena se cubre en un lapso de tiempo corto.

Si se hace con tiempo -fue nuestro caso-, hay margen para pasearse con cierta tranquilidad y sin demasiados agobios. O por lo menos esa fue nuestra experiencia. Se calcula que en temporada alta -durante Semana Santa, puentes y los meses de julio y agosto, durante los cuales puede llegarse a regular el acceso- van entre 4.000 y 5.0000 personas por día. Al año, la cifra se puede mover sobre el medio millón y los 700.000 visitantes. Cifras significativas y que explican su gran atractivo. Además, por supuesto, también es muy visual aunque la entrada de los rayos de sol muchas veces es a contraluz (a tener en cuenta para hacer HDR, que no hicimos aunque sí pudimos ‘salvar’ algunas fotos que aparecen en la galería y que describen la monumentalidad del lugar).

Para nosotros fue una preciosa y muy recomendable experiencia: más si te gusta la naturaleza y disfrutas al aire libre. Si es así, esta playa cubrirá sobradamente con tus expectativas como lo hizo con las nuestras. Impone pararse y reflexionar aunque sea solo un momento sobre el paso del tiempo, millones de años, y la fuerza y potencia que hay en la vida y en el planeta. El nombre o apelativo, sobra decirlo, le hace sin duda justicia» las «Catedrales». // (T) (L)

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