Es la segunda ciudad en importancia y en número de habitantes de Navarra, según datos oficiales del propio Ayuntamiento y también de la agencia de turismo de la comunidad foral. Tudela tiene cerca de 40.000 habitantes (37.790), capital de la Ribera, cercana a Pamplona (a unos 90 kilómetros, casi misma distancia que la separa de Zaragoza, de la que no dista por lo tanto tampoco mucho y que explica las influencias y aires a medio camino también de Aragón) y cuenta con un paraje natural espectacular, semidesértico y escenario habitual de ‘spots’ publicitarios, películas y series como, por ejemplo, «Juego de tronos». Su nombre, como a más de uno le sonará (y sobre las cuáles ya hemos hablado en esta web) son las Bardenas Reales: muy recomendables, potentes, áridas, de suelos arcillosos, de yeso… Y que algunos comparan con un «paisaje lunar».
De Tudela, además de su gastronomía y los productos de la huerta (la Ribera es muy conocida por ella y por contar con productos de mucha categoría y gran variedad), valen la pena en una visita ‘exprés’ de un día (a complementar, sin duda, con las Bardenas, Reserva de la Biosfera por la UNESCO) cuatro o cinco espacios que son «los imprescindibles»:

- Plaza de los Fueros: Comparable a la Plaza del Castillo de Pamplona, cuenta con un ‘kiosco’ central (no confundir con el quiosco comercial de venta de periódicos, revistas y/o souvenirs), que fue en el pasado coso taurino y que destaca también por las fachadas de los edificios a sus cuatro costados. De aspecto más o menos señorial, elegantes, de colores crema, suaves o pálidos, según leemos, presentan en sus fachadas los escudos de los principales pueblos de toda esta zona del sur de Navarra, la Ribera. En una de sus esquinas y para los amantes de los selfies y que es ya práctica habitual, cuenta con las letras características sobre el suelo en referencia a su nombre, Tudela, y que invitan a la pose y a la instantánea de rigor.
- Catedral de Santa María: Es «el monumento principal de la ciudad», según opiniones fundamentadas y oficiales de la región. Una de las más destacadas de Navarra y Monumento Nacional desde hace más de un siglo y ya cerca de los 150 años (desde 1884). De estilo gótico, cuenta con tres portaladas, siendo la del «Juicio» la más destacada de ellas (mezcla de románico y gótico). También valen la pena el claustro románico y la capilla en honor a la patrona de la ciudad, Santa Ana, de estilo barroco. Se accede desde el Museo de Tudela, en el Palacio Decanal, que dispone de una interesante colección de orfebrería.
- Palacios y edificios civiles: Posiblemente el más destacado sea el Palacio del Marqués de San Adrián, el edificio renacentista mejor conservado y más importante de Navarra, con una historia muy interesante y que incluye a figuras como el pintor Goya, que realizó un retrato del propio marqués. Destacan, entre otros, el patio de luces, murales… No muy a la zaga, le sigue otro palacio, éste del Marqués de Huarte: hoy convertido en sede de la Biblioteca y Archivo municipales y que cabe reseñar por su fachada, profusamente decorada, y sobre todo por disponer de la escalera imperial ‘número uno’ de la comunidad foral. Doble escalera, por cierto, y considerada la «más bella» de la región. El tercer edificio es la Casa del Almirante, sobre cuyo nombre no se tiene muy claro de dónde viene, cuál es su origen ni causa y que es de estilo renacentista.
- Casco antiguo, juderías y Santa Magdalena: Todo el centro es muy recomendable, por englobar algunos de sus principales monumentos y por ser mezcla de una historia que empieza con los musulmanes, que fundaron la ciudad en el año 802 y que convivieron, hasta la llegada de los cristianos, durante cuatro siglos con judíos y mozárabes. Toda esta amalgama deja un mestizaje rico y ecléctico de factura relevante. De ahí, que algunas de sus calles formen parte de la Red de Juderías de España-Camino de Sefarad. De esta parte y todavía sin mencionar, es interesante la iglesia de Santa Magdalena, que conserva una esbelta torre de tres cuerpos (una de las pocas románicas de Navarra) y que cuenta con una portada también del mismo estilo y época que vale la pena visitar. Está catalogada como «Bien de Interés Cultural».
- Puente sobre el Ebro: Originariamente de época medieval, cruza el río más importante y caudaloso de Navarra. El Ebro y sus aguas han exigido de restauraciones reiteradas a lo largo de los siglos. Aún así, sus 17 arcos ojivales y 360 metros de longitud suponen uno de los lugares más llamativos de Tudela, localizándose en uno de sus accesos por carretera, por la NA-134, viniendo de Pamplona. Una vez dejado el vehículo, vale la pena acercarse a sus inmediaciones y buscar, a uno de sus costados, una panorámica sobre esta imponente construcción fluvial. Representa también un buen mirador sobre la ciudad.

Tudela no es exageradamente grande y como muchas ciudades de tamaño medio es ideal para visitar durante un día. En nuestro caso y a paso tranquilo así lo hicimos, si bien nos quedó pendiente uno de sus grandes atractivos como es la parte gastronómica y que está muy relacionada, como ya se ha dicho, con el producto de la huerta, característico de la Ribera navarra. Aún así, lugares como su centro, la Plaza de los Fueros, la Catedral o el Puente sobre el Ebro son motivos más que suficientes para reservarle una parada en el viaje, a complementar con algo de naturaleza como son las Bardenas Reales.
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