Escapadas / Catalunya

‘Jardins de Cap Roig’, espacio singular de arte y botánica de casi un siglo

Es uno de los jardines botánicos con más nombre de Catalunya. De hecho, a casi nadie se le escapa la denominación de dicho lugar, ya sea por los propios jardines o por el festival de música y espectáculos diversos y de altos vuelos que alberga desde hace años cada verano y que ha traído en todo este tiempo y casi sin excepción (salvo durante la reciente pandemia, que lo trastocó todo) a grandes figuras nacionales e internacionales. Situados entre los municipios de Palafrugell y Mont-ras, ocupa una superfície aproximada de unas 20 hectáreas (una hectárea, recordemos, equivale, más o menos, a la dimensiones de un campo de fútbol). Es, por lo tanto, un gran reclamo y un lugar más que remarcable que contrasta con la oferta de la zona, dominada sobre todo por bellos pueblos de aires marineros y la escarpada costa en estos lares que dibuja sinuosas formas propias de la fuerza de la naturaleza. (link al artículo)


Calella de Palafrugell, Llafranc y un bonito Camino de Ronda por la Costa Brava

Es una de las estampas más populares y bonitas de la Costa Brava; casi tanto como la de Cadaqués. Y es que Calella de Palafrugell, por momentos, recuerda e incluso puede llegar a competir con la anterior, pese a estar -esta segunda- considerada como «el pueblo más bonito de Catalunya». El listón está muy alto pero la diferencia entre una y otra es casi de matiz, de gusto o de detalles. Su playa del Port Bo o el paseo de Les Voltes hacen que en verano y cuando empieza el buen tiempo se convierta en uno de los destinos más agradables, recomendado y probablemente demandado de la Costa Brava. Y, por ende, también se llena de gente. De ahí, que sea aconsejable escoger bien las fechas, para poder disfrutar de la visita en las mejores condiciones posibles. (link al artículo)


Jardines de «Mossèn Jacint Verdaguer»: de los más bonitos de Catalunya

Se inauguraron en 1970 en homenaje a uno de los mayores poetas catalanes de
todos los tiempos, Mossèn Jacint Verdaguer; siendo uno de los tres de toda
Catalunya dedicados a poetas en esa lengua. Los otros dos, también
estrenados en fechas parecidas, rendían tributo a grandes también de las letras
como Joan Maragall o Costa i Llobera. En el caso de estos jardines, situados en
una de las laderas de la ‘montaña mágica’ de Montjuïc, ocupan alrededor de 2.800 hectáreas y destacan sobre todo por su gran diversidad de flores y vegetación. Además, según leemos, en un día soleado puede incluso llegarse a divisar, desde alguno de sus puntos, a lo lejos el Montseny. Que no es poco. Lo que nosotros sí llegamos a ver desde allí mismo, fue una muy bonita panorámica de la ciudad, con la Sagrada Família moderadamente cerca y, al fondo, las cimas de la sierra de Collserola. (link al artículo)


La Colonia Güell, complejo industrial de finales del s.XIX, de estilo modernista y presencia de Gaudí

Las colonias industriales, como ésta, la Güell, llegaron a la Península casi un siglo más tarde que se popularizaran en la inglaterra industrial. Modelos situados lejos de las urbes y pensados, normalmente cerca de ríos, para aprovechar la energía hidráulica (la Güell lo hacía con carbón), con la construcción de las casas de los trabajadores al lado de la fábrica, junto a otros equipamientos como una escuela, casa del médico o fonda, pero cuyos objetivos principales, según se recoge en la exposición que se puede visitar en esta colonia, eran sobre todo potenciar la producción y alejarse de los movimientos obreros y sindicales que se estaban produciendo en las ciudades. (link al artículo)


Platja del Castell, en el Baix Empordà, casi ‘virgen’ e ideal para familias

Está bastante cerca de Palamós -lo más recomendable es acceder en coche, a través de la C-256, y dejarlo en un párking muy cercano (y de pago en verano) o hacerlo a través del camino de ronda de la Fosca-, pero pese a su proximidad podría considerarse como «virgen», por lo que a construcciones urbanísticas se refiere. Es ideal para familias, grupos o para ir en pareja, en general, que busquen un rincón tranquilo y con los servicios suficientes para pasar un agradable día de playa. (link al artículo)


Beget, en el Top 10 de pueblos más recomendables de Catalunya. Y con razón

Y no es fácil porque la competencia es alta y considerable. Pero sí, Beget está considerado en muchos ránkings hechos por múltiples medios y encuestas entre los diez pueblos más bonitos de Catalunya, que no es poco ni sencillo. Este núcleo, situado dentro del término municipal de Camprodon, en la provincia de Girona, en la parte alta de la Garrotxa y a tocar de los Pirineos, presenta en muy buen estado de conservación su inmensa mayoría de casas, plazas, puentes y calles estrechas de piedra de origen medieval que ofrecen una estampa francamente bella y remarcable. (link al artículo)


Camprodon y uno de los puentes más famosos de Catalunya

No es de extrañar, de hecho ellos mismos lo destacan en su web, que la imagen del Puente Nuevo sea una de las más icónicas, reconocidas, de este pueblo del pirineo gerundense, en la comarca del Ripollés. Camprodon se encuentra a 946 metros sobre el nivel del mar, cuenta más o menos con una población de dos mil habitantes y un millar de casas. Es una de las localidades de montaña de mayor prestigio, con mucho nombre, sobre todo por su gran ubicación, por la preciosa estampa del puente sobre el río -cruzan este municipio el Ter y uno de sus afluentes, el Ritort- y por algunos vecinos ilustres nacidos en este lugar como el compositor, con museo en una de sus calles, Isaac Albéniz. (link al artículo)


Vidrà y la impresionante cascada del ‘Salt del Molí Vell’

Es una población pequeñita situada al norte de la comarca barcelonesa de Osona pero que desde finales de los años 80, concretamente según leemos desde 1989, pertenece a la provincia de Girona. Está ubicada sobre una altitud cercana a los mil metros y tiene una población que, según los últimos censos, se mueve por debajo de los 200 habitantes. Se tiene constancia de asentamientos en esta parte desde hace mucho, incluso antes del Neolítico, si bien desde el propio municipio destacan la época medieval como el periodo histórico más reseñable cuando éste constaba de ocho villas rurales, en una etapa cercana al año 960. (link al artículo)


Besalú: ‘el pueblo del puente’

Es un pueblo pequeño, de unos 2.500 habitantes, con una historia francamente muy interesante y un puente de acceso, fortificado, considerado «Bien Cultural de Interés Nacional» que, sin duda, puede considerarse el más espectacular de Catalunya y, muy probablemente, entre los más recomendables del conjunto del estado. Su aspecto es imponente. De ocho arcos y origen, según se cree, como mínimo del siglo XI (hay documentación al respecto de 1075), ha vivido muchas transformaciones a lo largo del tiempo como efecto de vicisitudes diversas, como inundaciones periódicas del río Fluvià sufridas entre los siglos XIV a XVIII u otras modificaciones más recientes derivadas de la transformación de esta localidad. Sea como fuere, sigue siendo uno de los grandes iconos del municipio, de la comarca de La Garrotxa y de las tierras gerundenses. (link al artículo)


Cervera, su universidad, muralla medieval y el «callejón de las brujas»

Capital de la comarca de la Segarra, de unos 10.000 habitantes (9.440), Cervera destaca, y así aparece subrayado en la propia web del Ayuntamiento, por su espectacular universidad. El edificio, que data de comienzos del siglo XVIII y tiene origen monárquico, muestra una fachada de estilo barroco muy trabajada. La portalada, impresionante, consta de dos columnas a lado y lado, con la figura de la Inmaculada Concepción, patrona de los estudiantes, sobre la misma. En nuestro caso, disfrutamos de esta preciosa construcción ya anocheciendo y cuando ésta empezaba a iluminarse. La estampa, sin duda, fue llamativa, actuando como gran reclamo lógico y natural de esta ciudad de tamaño medio, que también cuenta con una imponente muralla exterior. (link al artículo)


Vielha: nieve, frío, agua, naturaleza… Centro y corazón del Valle de Arán

Llegamos nevando, que no es poca cosa, especialmente si vienes de climas más templados. De hecho el paisaje ya fue ganando blanco desde la Pobla de Segur y hasta alcanzar nuestro destino, corazón del Valle de Arán y su capital, Vielha. Encontramos fácil, más o menos, sitio para aparcar y tras quedar embelesados por la nieve -que estaba por todas partes y caía con delicadeza desde las alturas- nos fijamos en un grupo de gente resguardados tras la cornisa de una fachada tomando en el exterior -las medidas anticovid así lo exigían- un café o bebida caliente. ¡ Ese vaho era muesra inestimbale del frío y el contraste térmico! No estaríamos mucho más allá de dos o tres grados centígrados, que fácilmente por la noche podían pasar a negativos. (link al artículo)